
Jaime Estrada Bonilla y su hijo Jaime Estrada Medrana enviaban droga a los Estados Unidos a través de sus empresas de mariscos y Jacobo Bucaram Pulley, hijo del expresidente de la República, Abdalá Bucaram Ortiz, era el nexo para negociar esos cargamentos. Esa es, en resumen, la acusación sobre los Estrada y Bucaram Pulley por parte de las autoridades de ese país.
Una día despues de su detención y de otros dos presuntos involucrados, el Fiscal Federal de los Estados Unidos para el Distrito Sur de Nueva York, Jamie McDonald, y el jefe de la Administración para el Control de Drogas (DEA, por sus siglas en inglés), Terrance Cole, dieron a conocer los cargos en contra de los cinco ciudadanos ecuatorianos, acusados de conspirar durante más de una década para introducir grandes cantidades de cocaína en los Estados Unidos.
«Los cargos anunciados representan un esfuerzo coordinado para desmantelar la corrupción política y el narcotráfico que han causado estragos en el Ecuador y que han plagado al país con una violencia creciente en los últimos años”, declaró el Fiscal Federal Jamie McDonald. “Según se alega en el Acta de Acusación, los acusados desempeñaron un papel fundamental en la transformación del país en un importante centro de tránsito para el 70 por ciento de la cocaína que llega a los Estados Unidos y a Europa. Estos procesos judiciales exigen rendir cuentas tanto a políticos poderosos como a narcotraficantes que se beneficiaron del tráfico internacional de narcóticos, lo facilitaron y deterioraron la seguridad interna del Ecuador”, añadiò.
Según la acusación, los Estrada se habían asociado con algunos de los narcotraficantes más grandes y violentos de la región para enviar cantidades masivas de cocaína desde el Ecuador hacia los Estados Unidos y otros destinos, lo que ha contribuido al deterioro de la seguridad interna del Ecuador y a la corrupción de sus sistemas políticos.
Ellos son propietarios y ejecutivos de una importante empresa de mariscos con sede en Manta y de un club de fútbol profesional ecuatoriano. Durante años, según se alega, contrabandearon desde el Ecuador enormes cantidades de cocaína, ocultas en los envíos de su empresa de mariscos en alianza con narcotraficantes a gran escala, incluyendo los líderes de organizaciones violentas de narcotráfico designadas como organizaciones terroristas extranjeras, como Los Choneros y Los Lobos. Muchos de los cargamentos de cocaína que conspiraron para exportar provenían de grupos paramilitares que operan en las selvas de Colombia.

Según Estados Unidos, para reducir el riesgo para sí mismos, los polìticos y empresarios se valieron de intermediarios de confianza para reunirse con narcotraficantes, recibir pagos y coordinar la logística para recibir, empacar y contrabandear cocaína del Ecuador en contenedores cargados con mercancías legítimas, como atún. Por ejemplo, en 2026, enviaron a sus representantes Geovanny Fernández Menéndez y José Briones López (también detenidos) a reunirse con Jacobo Bucaram Pulley, presunto traficante ecuatoriano de drogas y armas de fuego, según la alegación de las autoridades norteamericanas, para negociar la exportación de un supuesto cargamento de dos toneladas de cocaína desde el Ecuador hacia México, para su posterior envío a los Estados Unidos.

Los cinco detenidos enfrentan en Estados Unidos los siguientes cargos: participar en una conspiración para importar cocaína a los Estados Unidos, delito que conlleva una pena mínima obligatoria de 10 años de prisión y una pena máxima de cadena perpetua; posesión de ametralladoras, delito que conlleva una pena mínima obligatoria de 30 años de prisión y una pena máxima de cadena perpetua; y conspiración para poseer ametralladoras, delito que conlleva una pena máxima de cadena perpetua.

